ALMERÍA VUELA ALTO EN LA REVISTA DE “AIR NOSTRUM”

/ febrero 1, 2019

Almería es la protagonista durante todo el mes de febrero de la revista de a bordo de Air Nostrum. Las 9 páginas dedicadas a Almería son una gran promoción. Gracias a las excelentes fotos y el atractivo texto de Javier Marquerie, los miles de viajeros que vuelan con Air Nostrum degustarán los sabores y el alma de Almería.
TEXTO INTEGRO. La ciudad le debe todo a su puerto. Una bahía protegida, tan estratégicamente situada, no pasó inadvertida ni para los fenicios ni para los romanos. Estos últimos fundaron Portus Magnus (S-III a.C.), pero no fue hasta el año 995 cuando Abderramán III funda la ciudad bajo el nombre de al- Mariyyāt. La ciudad se amuralló, se alzó una fortaleza y el puerto creció en importancia, convirtiéndose en un objetivo militar y económico muy codiciado. La decadencia posterior sobrevino tras los catastróficos terremotos de 1497 y 1522, el abandono de la población y finalmente la expulsión de judíos y moriscos, quedando la costa a merced de los piratas berberiscos.
A partir del siglo XVII la comarca se volvió a poblar, ocupando la agricultura el hueco dejado por las antiguas actividades económicas. Almería sufrió de nuevo la destrucción de la sinrazón cuando durante la Guerra Civillos bombardeos sistemáticos dejaron su terrible huella. Todo ello está reflejado en una ciudad que hoy en día se muestra abierta y amable al visitante, orgullosa de su pasado y, por supuesto, de su gastronomía.
Queremos descubrir Almería a golpe de paseo, con la información previa justa para dejar espacio a que la ciudad nos sorprenda: conocerla, más que reconocerla. Para ello proponemos dos recorridos abiertos y diferenciados.
El primero consiste en una agradable caminata al borde del mar Mediterráneo. La costa está dividida en dos partes, con la plaza de las Velas como punto intermedio. De un lado la larguísima línea de playa de la que disfruta la ciudad, perfilado por un animado paseo marítimo peatonal. Al atardecer, el ir y venir de gentes, mientras se disfruta de la puesta de sol, es casi una obligación para el visitante. Por el otro lado, el paseo transcurre en paralelo a las instalaciones portuariasy a la parte vieja de la ciudad, siguiendo la ruta marcada por el parque lineal Nicolás Salmerón. Entre los ficus de magnífico porte, fuentes y agradables kioscos, nuestros pasos nos llevarán hasta el puerto pesquero. Allí, además de un par de restaurantes de ambiente eminentemente marinero, podremos disfrutar de la animación y frenesí de la arribada de la numerosa flota pesquera.
El segundo de los recorridos es una invitación a perderse. No se preocupen, que la parte vieja de esta ciudad es sencilla: hacia arriba, la Alcazaba, hacia abajo el mar y en medio todo el sabor de Almería. El trágico pasado de Alme- ría ha dejado una almendra histórica ecléctica, dónde los estilos arquitectónicos se alternan casi con cada edificación, llena de sorpresas que van de siglos XI al XXI. Aquí encontraremos los mayores atractivos turísticos y los tesoros gastronómicos que ofrece la ciudad.
Desde nuestra referencia de partida, la plaza de las Velas, iniciamos la subida por el fron- doso bulevar de la antigua rambla buscando las indicaciones para el mercado central. Esta visita es ineludible, ya que no hay nada como ver lo que comen los que habitan para luego elegir en las cartas y menús. El edificio, recientemente reformado, se divide por plantas en mar y huerta, como en la primera impresión aérea. La una como la otra sorprenden tanto por variedad como por calidad. Tras este reconocimiento, y tras cruzar el paseo de Almería —sin duda la arteria comercial— nos adentramos en el casco antiguo. Ponemos rumbo a la Alcazaba, la vieja e imponente fortaleza, desde la cual, además, accederemos a las vistas más generales de Almería. Es entre estos dos puntos, mercado y fortaleza, donde los pasos nos llevaran a todos los sitios que uno ha de ver. Las posibilidades son
múltiples, pero no debería faltar la plaza de la Catedral y sus alrededores, el Centro de Interpretación Patrimonial (¡atención a su terraza panorámica!), las callejuelas al piede la Alcazaba, el escalofriante refugio de la Guerra Civil (si hace calor es una buena alter- nativa para los momentos de mayor canícula) o el museo arqueológico y el museo temático de la guitarra.
Este núcleo también alberga una buena cantidad de bares, tabernas y restaurantes para disfrutar de la gastronomía. ¿Necesita otra razón para perderse por Almería?
LA FASCINANTE HISTORIA DE LOS KIOSCOS. Es imposible visitar Almería y que no te llame la atención el gran número de kioscos dispuestos de manera regular por las principales calles. Unos son de prensa, otros de souvenirs, los hay de loterías y muchos son cafés. Tienen distintas formas y acabados, pero todos tienen un origen común: son las 67 entradas que tenía el gran refugio contra los bombardeos de la Guerra Civil. Tras la contienda, estas bocas de estilo racionalista fueron reformadas a su función de kiosco. En la actualidad existen cuatro con aspecto original.
DE TAPAS Y CUCHARA. En Almería hay tabernas centenarias, tascas tradicionales, restaurantes con solera y modernos gastrobares. Todos tienen su ambiente y estilo. Además de esta selección, el viajero tendrá que elegir entre tres formas de degustar la rica gastronomía almeriense: la tradicional carta, las raciones o el sorprendente mundo de la tapa. Son tres formas de entender la gastronomía que, en sí mismas, ya son una experiencia para el comensal. El origen humilde de la cocina local (como humilde es toda la cocina tradicional) se ha ido refinando para llegar hasta nosotros con sabores muy originales y únicos. Los gurullos con conejo, que es un curioso potaje donde la legumbre es sustituida por una pasta artesanal de trigo duro, o las migas de sémola —con pescado o carne— son dos claros ejemplos.
La experiencia gastronómica se amplía hasta el infinito si optamospor conocer el mundo de las racionesy más aún si nos decidimos por las tapas. Desde la gloriosa simplicidad del buen producto cocinado con acierto de forma sencilla, hasta la sofisticación de pinchos muy elaborados; de las recetas con sabores de origen norteafricano, hasta la sabiduría andaluza a la hora de freír pescado; desde, una vez más, la huerta hasta el mar, la tapa de Almería nos ofrece un viaje a base de pequeños bocados.
Para ver el reportaje completo: http://www.airnostrum.es/ficheros/940_1_ANE%2019.pdf

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