LA CIUDAD

La vocación costera de Huelva, su ubicación y sus características físicas posibilitaron el establecimiento y desarrollo de importantes culturas de origen autóctono y extranjero.

En la Edad Antigua, el mar sirvió como salida de los recursos de la mina a través de Huelva lo que supuso un atractivo para la instalación en sus tierras de las siguientes civilizaciones: fenicios, griegos, Tartessos, púnicos y romanos.

En la Edades Media y Moderna, la ciudad cede su florecimiento a la vecina de Saltés, ocupando nuevamente un espacio privilegiado de salida al mar. Con el auge de los conocimientos marinos encabezados por los marineros de la provincia en la Modernidad, la capital se erige, por sus lazos con el mar, en protagonista de la gesta del descubrimiento de América en 1492.

La Edad Contemporánea viene marcada por la venta de las Minas de Riotinto a los ingleses, lo que supone un nuevo modo de colonización económica y cultural en la época victoriana. La actual configuración de la ciudad viene marcada por el hecho de la presencia inglesa a finales del siglo XIX. Por estos argumentos Huelva es y será…. “La Puerta del Atlántico”.

El “Barrio Obrero” de los ingleses. Pasear por el barrio Reina Victoria I de Inglaterra no sólo es reconocer un conjunto de casas encaladas y con detalles más o menos decorativos de evocación inglesa que se funden con los de aspecto islámico. Recorrer estas calles parece más bien el redescubrimiento de un espacio del siglo XIX, de un tiempo en que la historia de Huelva fueron industriales, mineras y británicas.

En el que hoy es el centro urbano de Huelva, la Riotinto Company Limited concibe un barrio que ofreciera vivienda a sus trabajadores. En la actualidad, el barrio –declarado Conjunto Histórico– presenta un variado aspecto estético, producto de la realización de distintas fases en el mismo y de las diferentes ampliaciones realizadas al proyecto original de Gonzalo Aguado y Pérez Carasa del año 1916.

El proyecto original imaginaba el trazado del barrio como una idealizada ciudad-jardín: nueve calles paralelas y dos ortogonales a ellas, con jardines en sus cruces y una gran plaza pública. La entrada peatonal desde el exterior se llevaba a cabo a través de cancelas de las que partían escaleras en cuyos tramos intermedios aparecían rampas laterales. El barrio llevaba en su perímetro un paseo de circunvalación para vehículos, quedando el interior para uso peatonal.

Para los onubenses, la historia de otro siglo parece ya lejana, pero aquí, en el popularmente denominado “Barrio Obrero”, se recuerda paseando entre viviendas de estilo británico, de compañías mineras, de explotaciones inglesas, y de población obrera que se dan cita en estas calles donde la ciudad pasada se apropia singularmente de la ciudad presente.

La casa Colón. A mediados del siglo XIX, cuando Huelva experimentaba el mayor auge de su historia, cuando su población se había incrementado considerablemente y la vida industrial y económica tomaba un especial impulso, se decide construir un hotel de lujo para dar alojamiento a altos directivos de las distintas compañías que operaban en la cuenca minera. Los promotores de su construcción fueron Hugh Mathenson, Doetsch y Guillermo Sundheim con el apoyo de la propia Riotinto Company, quienes en 1881 deciden ejecutar su construcción.

El arquitecto José Pérez Santamaría construyó el Hotel Colón por encargo de Guillermo Sundheim entre 1881 y 1883 contando con la colaboración de Andrés Mora. Fue inaugurado fue el 26 de junio de 1883. En 1892 se celebraron los actos conmemorativos del IV Centenario del Descubrimiento de América y entre el 3 de agosto y el 12 de octubre de ese mismo año se lleva a cabo la llamada “Temporada del Centenario” siendo el Gran Hotel el lugar de alojamiento de personalidades españolas como el Presidente Consejo de Ministros Cánovas del Castillo y representantes de las naciones iberoamericanas invitadas. En 1896 la compañía trasladó sus oficinas y el alojamiento de su personal directivo a dicho edificio, y es a partir de ese momento cuando el edificio empezó a ser conocido por el nombre de Casa Colón. El edificio, que fue adquirido a finales del siglo XX por el Ayuntamiento de la ciudad, tiene hoy un destacado uso cultural como auditorio, centro de exposiciones y especialmente como sede del prestigioso Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Naturaleza.  A escasos minutos de la capital se encuentra el Paraje Natural de las Marismas del Odiel. Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1983, constituye una de las mayores extensiones de marismas de España, con gran diversidad de especies animales y vegetales.

El encuentro del mar con las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel, moldea el entorno creando espacios como islas, playas, lagunas o suelos fangosos. La oscilación de las mareas hace que se inunden o emerjan alternativamente algunos de estos hábitats.

Marismas del Odiel es un enclave estratégico para las aves en sus rutas migratorias entre Europa y África. Más de 250 especies, muchas de ellas en peligro de extinción, pueden avistarse en el paraje. Entre las más representativas están el flamenco, la espátula, la garza y el águila pescadora. Además de aves, la zona alberga una de las mayores colonias del sur de Europa de camaleones y hasta una especie endémica de mariposa, sólo descrita en Marismas del Odiel.

LA GASTRONOMIA

La gastronomía de Huelva se fundamenta tanto en los productos procedentes de la sierra como en los del mar, en las carnes y el jamón ibérico y el marisco y el pescado de la costa onubense.

En marisco son destacadas varias especies como el langostino, las patas y bocas de cangrejo la gamba blanca, los camarones, la langosta, la cigala, moluscos como la coquina, y la almeja. La oferta gastronómica de productos del mar la complementa el pescado del Golfo de Cádiz, sobre todo el atún, el pargo, la corvina, el lenguado, el salmonete, la acedía, el pez espada(conocida en la zona como: aguja palá), la mojama y -sobre todo- el choco frito o asado. También forman parte de la mesa onubense diversos tipos de carne, sobre todo partes del cerdo ibérico; pluma,secreto,castañuela,carrillera,  el jamón y la chacina.

La gastronomía se complemente con otros productos como el palmito, la fresa y el fresón y sobre todo los vinos de la Denominación de Origen Condado de Huelva, con afrutados, jóvenes, vinos generosos, algunos tintos, espumosos procedentes de Almonte, brandy y vinagres.

Esta extensa cantidad de materia prima se refleja en los platos más típicos de la ciudad, como pueden ser las almejas a la marinera, el atún encebollado, las habas con choco y las habas “enzapatá”, la dorada al horno, las gambas al ajillo, las migas de pan, las coquinas(con perejil, ajo y vino blanco), la raya en pimentón, la sopa de tomate, los tollos con tomate, las “papas” con choco y -como bebida- el ponche colombino.

LAS FIESTAS

El Carnaval Colombino es una manifestación popular que se remonta al año 1863 y nació como un baile de disfraces. que se desarrolló hasta 1936, años en los que los bailes, las cabalgatas y los desfiles, y los concursos de murgas y chirigotas se producen todos los años con una elevada participación popular. Esta primera etapa finaliza en 1936, pero no fue hasta el año 1983, cuando varios aficionados se dirigieron al Ayuntamiento de Huelva para solicitar las carrozas de la Cabalgata de Reyes. Un mes después, este desfile pasó a llamarse Carnaval Colombino.

En 1984 nace la Federación Onubense de Peñas y Asociaciones de Carnaval (FOPAC), como la encargada de organizar el Carnaval Colombino, que hoy es uno de los carnavales más importantes de Andalucía.  En 1992, se celebró el primer Concurso Provincial, con una masiva participación de agrupaciones de Huelva y de la Provincia. Entre las actividades que se organizan destacan el premio a las Choqueras Mayor e Infantil, la edición del cartel oficial, la Vuelta de la Noria, el Maratón Ciclista Carnavalero, etc. Finaliza con el Entierro del Choco, en la que los hombres se visten de viuda, y van en comitiva fúnebre, hasta que el choco es quemado.

Semana Santa. Su origen en Huelva se situa sobre la segunda mitad del siglo XVI, en que ya existían las actuales hermandades del Santo Entierro, el Nazareno y la Vera Cruz.. El siglo XVIII vive la recuperación de la villa y se crean nuevas hermandades como la de la Merced popularmente conocida como la de Los Judíos. Durante el siglo XIX la Semana Santa de Huelva asistió a la fundación de dos nuevas hermandades de penitencia, una bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza en 1893, conocida como la de San Francisco por crearse en el Convento del mismo nombre y en 1891 la Hermandad Cívico Religiosa de la Centuria Romana la cual realizó su última salida procesional en 1924.           

En los inicios del siglo XX, se fundará en la Parroquia de San Pedro la Hermandad de Jesús de la Pasión y en 1922, en el Colegio de los Padres Agustinos, la Hermandad de Nuestra Madre de la Consolación en sus Dolores.  La primera década del siglo XX contribuirá al cada vez mayor auge de las cofradías y hermandades no sólo numéricamente sino también en lo referente al engrandecimiento artístico y patrimonial de las mismas; como ejemplo de esto están los bordados realizados por Juan Manuel Rodríguez Ojeda para las hermandades de la Merced, Vera Cruz y Santo Entierro.

Tras la finalización de la Guerra Civil se asiste a una progresiva recuperación de las hermandades y a la creación de otras nuevas a partir de 1943.

La Romería del Rocío. La Real, Venerable y Fervorosa Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Emigrantes de Huelva comienza su peregrinar el miércoles. Tiene sus paradas más significativas en la Comandancia de la Guardia Civil, donde se realiza una ofrenda floral; en el Ayuntamiento, lugar en donde la despide la Corporación Municipal y Comandancia de Marina donde se llega aproximadamente a la una y media de la tarde y se canta una Salve marinera.

El camino de la Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Huelva comienza el jueves a las ocho de la mañana, con la Misa de Romeros. La Hermandad es recibida en las puertas del Ayuntamiento de Huelva, por la Corporación Municipal. Llega a la Comandancia de Marina. Entonces se reza y canta la tradicional Salve Marinera. El Simpecado avanza en su engalanada carreta hasta el Muelle de la Cía. Riotinto, donde se vuelve a mirar a la ciudad para despedirse de ella.

La primera parada se hace en La Suelta. Se aprovecha para almorzar y dar descanso a las bestias, tan agitadas como los corazones de todos los peregrinos, ansiosos por llegar al Rocío para postrarse ante la Blanca Paloma. El camino inigualable entre arenas, romero y pinos conduce a Bodegones, poblado forestal donde se hará noche en una jornada festiva y de comunión entre todos los romeros. Tras la madrugada, el Simpecado de la Hermandad de Huelva, comenzar  su peregrinar hacia la aldea almonteña, después de celebrarse a las nueve la Misa de Campaña. En Gato se hace la parada para recuperar energías, antes de que la Corporación llegue al Rocío, envuelta entre la multitud, cuando cae el sol, entre vítores a la Blanca Paloma y gritos de ¡Huelva, Huelva!

Fiestas colombinas. El origen de las fiestas se remonta a la conmemoración que la Real Sociedad Colombina Onubense realizaba a finales del siglo XIX de la partida de las naves de Colón desde el puerto de Palos, así cada tres de agosto, se llevan a cabo una serie de actos religiosos e institucionales encaminados a la exaltación del hecho colombino. Las Colombinas son más que una fiesta. Son el reencuentro con la esencia onubense, con una de las señas de identidad de esta ciudad emprendedora y abierta, orgullosa de su pasado y esperanzada con su futuro. En 2012, la fiesta grande de la ciudad de Huelva, estrenaba un nuevo recinto ferial que permite ofrecer, a todos los visitantes, unos servicios más cómodos y modernos.

La pretensión de las fiestas Colombinas no es otra que conmemorar la partida de las tres carabelas que, rumbo a las Indias, descubrieron un nuevo mundo a la Humanidad en 1492. Huelva, por tanto, celebra el 3 de agosto el comienzo de aquella fantástica aventura, que es fecha conmemorativa para España y América, y tiene en esta ciudad su lugar de partida y celebración. Las Colombinas se convierten de esta manera en algo más que una mera fiesta, es la celebración de una fecha histórica para la Historia de España y del Mundo.

Festival de Cine Iberoamericano. Con más de treinta años de existencia, este Festival es en la actualidad el escaparate por excelencia de la cinematografía iberoamericana, en el que cada año, edición tras edición, se exponen las creaciones audiovisuales más destacadas de Latinoamérica, tanto de maestros consagrado como Humberto Solás, Manoel de Oliveira, Miguel Littin o Arturo Ripstein, como de jóvenes realizadores que encuentran en el Iberoamericano el escenario idóneo para presentar su obra.

A lo largo de estos años han desfilado por el certamen onubense reconocidos directores, actores y productores iberoamericanos, que con su participación han conseguido elevar al certamen a la categoría que actualmente ostenta. Desde Luis Buñuel, Juan Antonio Bardem, Federico Luppi, Vicente Aranda, Camilo Vives, José María Morales, Manuel Pérez Estremera o Adolfo Aristarain a Cecilia Roth, Norma Aleandro, Ernesto Alterio o Maribel Verdú, entre muchos otros, todos y cada uno de ellos han querido estar presente en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

LA LEYENDA DEL ESPÍA QUE NUNCA EXISTIÓ

Durante la Segunda Guerra Mundial, Sicilia se convirtió en un punto de incuestionable valor estratégico. William Martin era un oficial naval británico, nacido en Cardiff el año 1907. Su vida era aparentemente normal: le gustaba fumar, ir al cine, y tenía una novia llamada Pamela. Durante la Segunda Guerra Mundial, un accidente aéreo lo precipitó a las frías aguas del Mar Mediterráneo, en donde encontró la muerte en 1943.

Esto era, al menos, lo que los alemanes tenían que creerse, ya que en verdad William Martin nunca existió: sólo era el protagonista imaginario de una delicada operación militar. El “padre” de Martin fue Ewen Montagu, un oficial del Servicio de Seguridad británico:

Operación Mincemeat. El capitán de la RAF Charles Cholmondeley de la sección B1(a) del MI5 —no Sir Archibald Cholmondeley, como se dice en algunos relatos— tuvo la idea de lanzar un transceptor de radio en Francia con un cadáver, como supuesto operador, al que se le pondría un paracaídas mal abierto, con la idea de proporcionar a los Aliados una fuente de desinformación contra los alemanes, para poder así atacar una resistencia alemana menor. El plan se dejó de lado por impracticable; sin embargo, la idea fue recuperada pocos meses más tarde por el capitán de corbeta Ewen Montagu, un oficial de inteligencia naval miembro del «Comité de los Veinte» (un grupo que dirigía una rama del MI5 especializada en el contraespionaje, operaciones de engaño y desinformación), que consideró que la idea tenía muchas posibilidades, y rápidamente empezó a estudiar los detalles del engaño.

Lo primero que hizo su equipo fue considerar qué tipo de documentos llevaría un hombre que falleciese por accidente de la apertura del paracaídas, según la propuesta de Cholmondeley. Como los alemanes sabían que los Aliados nunca enviaban documentación sensible en los vuelos sobre territorio enemigo, decidieron que el hombre sería víctima de un accidente de aviación en la mar. Esto sería una explicación de por qué llevaría varios días muerto en el mar, al mismo tiempo que resolvía el problema del alto nivel de clasificación de los documentos. Ahora solo faltaba un nombre clave para la operación. Con el característicamente macabro sentido del humor de Montagu, la operación recibió el nombre de «Mincemeat» («Carne picada»).

De la manera más discreta posible, localizaron el cuerpo de un hombre de 34 años muerto recientemente por una neumonía producida químicamente por ingestión de raticida. No hablaron con la familia de la operación ni solicitaron permiso para ello, sino que obtuvieron el cuerpo por mediación del encargado de la morgue del hospital St. Pancras. Como el hombre había muerto de neumonía, el fluido en los pulmones concordaba con el hecho de que hubiese permanecido en el agua mucho tiempo.

El paso siguiente era establecer una «leyenda» o falsa identidad. El comandante Martin de los Royal Marines, William Martin, capitán eventual habilitado como «comandante», nacido en Cardiff, Gales, en 1907, y destinado en el Cuartel General de Operaciones Combinadas.

Para dar más credibilidad a la historia, le inventaron una novia que se llamaba Pam —en realidad, una funcionaria del MI5—, completándolo con fotos y cartas de amor. Entre sus pertenencias se incluyó un juego de llaves, entradas de teatro recientes, una factura de alojamiento de su club de Londres, etc. Para reforzar el engaño, Montagu y su equipo decidieron insinuar que era algo descuidado, con facturas sin pagar, una tarjeta de identidad duplicada para reemplazar la que había perdido, un pase caducado del Cuartel General de Operaciones Combinadas que se le había olvidado renovar y una airada carta de su banco.

Además, en una jugada maestra de psicología inversa, la carta indicaba que se estaban elaborando planes para engañar a los alemanes y convencerlos de que el desembarco se haría en Sicilia. Esto debía dar la impresión a los alemanes de que se enfrentaban a fuerzas lo bastante potentes para efectuar dos grandes operaciones simultáneas y que tendrían lugar lejos de Sicilia, obligándolos a dispersar sus fuerzas para enfrentarse a la amenaza.

La operación. El comandante Martin fue puesto en un contenedor estanco y sellado, conservado en hielo seco y vestido con su uniforme de Royal Marines. Cholmondeley y Montagu alquilaron un coche para entregarlo en Holy Loch, Escocia, y lo embarcaron en el submarino británico HMS Seraph. Montagu había preparado esto con el almirante Barry, que tenía los submarinos bajo su mando. Barry sugirió el Seraph, que en ese momento estaba disponible.

El 19 de abril de 1943 el Seraph navegó hasta una posición una milla al sur de Huelva. Se decidió por dicha localización porque España, aunque oficialmente neutral, simpatizaba con las potencias del Eje y estaba repleta de agentes de la Abwehr. También se sabía que en Huelva había agentes alemanes muy activos y que tenían muy buenos contactos con las autoridades españolas. Después, abrieron el contenedor, pusieron el chaleco salvavidas al comandante Martin y le ataron el maletín con los documentos. Posteriormente rezaron el salmo 39 y pusieron suavemente el cadáver en el agua para que la corriente lo arrastrase hacia tierra firme.

El cuerpo fue descubierto a las 07:30 por un pescador de Punta Umbría de origen portugués, José Antonio Rey María, en la playa de El Portil, que lo llevó al puerto e informó a las autoridades españolas. La Abwehr local, representada por el técnico en agricultura alemán Adolf Clauss, tuvo conocimiento inmediato del descubrimiento. 

Consecuencias. A los tres días, el comité recibía un telegrama del agregado naval con la noticia del descubrimiento del cadáver. El cuerpo del comandante Martin fue entregado al vicecónsul británico F. K. Hazeldene y fue enterrado con honores militares el 4 de mayo en el cementerio de Huelva. Se informó de que el hombre había caído al agua con vida, que no tenía golpes, que había muerto ahogado y que el cuerpo estaba en el agua desde hacía entre tres y cinco días.

Para reforzar el engaño, se mandaron una serie de mensajes urgentes del Almirantazgo al agregado naval británico en Madrid pidiéndole la devolución a cualquier precio de los documentos encontrados con el cuerpo, debido a su contenido altamente sensible, para alertar a las autoridades españolas sobre su importancia. Los documentos fueron devueltos el 13 de mayo, asegurando que no faltaba nada. Pero antes los alemanes habían oído hablar del descubrimiento de los documentos y, no sin cierta dificultad, el agente local de la Abwehr consiguió hacerse con ellos. Los alemanes abrieron cuidadosamente el maletín y fotografiaron todo su contenido. Después, el maletín fue entregado a los británicos por las autoridades españolas. Las fotografías se enviaron urgentemente a Berlín, donde fueron evaluadas por la inteligencia alemana.

Cuando el cuerpo del comandante Martin fue devuelto y se comprobó la documentación, los británicos vieron que había sido leída y vuelta a guardar cuidadosamente. Debido a dicho engaño, los buques patrulleros, minadores y dragaminas asignados a la defensa de Sicilia se mandaron a otros lugares. Como resultado, la conquista de Sicilia encontró relativamente poca resistencia y se completó el 9 de agosto.

¿Quién era realmente el comandante Martin?. El hombre al que se conoció como «comandante Martin» sigue enterrado en el cementerio de Huelva. En 1996 un historiador aficionado llamado Roger Morgan encontró evidencias de que Martin fue un alcohólico vagabundo galés llamado Glyndwr Michael que murió por ingerir veneno para ratas, aunque no se sabe cómo ni por qué lo ingirió.

La lápida del cementerio de Huelva lleva el nombre de «William Martin» quien, con su muerte, salvó miles de vidas y cambió el curso de la guerra. Posteriormente se ha añadido el nombre de Glyndwr Michael como reconocimiento a su labor.

En cuanto a Ewen Montagu, por su participación en la «Operación Mincemeat» se le concedió la Orden del Imperio Británico. En 1953 escribió un libro sobre la operación titulado “El hombre que nunca existió” que fue llevado al cine. (Fuente: Turismo de Huelva.www.huelva.es/turismo)

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