La capital de la huerta

MURCIA, LA CIUDAD DE LA ETERNA PRIMAVERA

Murcia, ciudad de espíritu mediterráneo, es una urbe donde se funden los estilos y las culturas, con vocación de la vida que transcurre en la calle y en la que el visitante puede disfrutar del legado medieval de las antiguas morerías y juderías, al tiempo que contempla las fachadas renacentistas y barrocas o visita los monumentos de un casco histórico renovado y modélico.

Murcia, que es el séptimo municipio más poblado de España, brinda numerosas oportunidades turísticas gracias a su extraordinaria climatología y a un gran patrimonio histórico, cultural y gastronómico. Una ciudad que se ofrece al visitante, próspera, moderna y dinámica, que ha sabido conservar su calidez y barroquismo.

La ciudad está ubicada al sudeste de la Península Ibérica. Es la capital de la Región de Murcia que, con una superficie de 11.317 km2, es la mayor de las comunidades autónomas uniprovinciales de España. Murcia es una ciudad abierta y cercana, con una privilegiada situación en el arco mediterráneo que la hace muy atractiva para la celebración de congresos, actividades culturales y gastronómicas.

El Al-Ándalus

Sus orígenes se remontan al año 831, cuando Abderramán II mandó construir una urbe como capital de toda la provincia califal. Así nació Mursiya, la actual ciudad de Murcia, emplazamiento amurallado y estratégico a orillas del río Segura. En el siglo XII, Ben Hud, el “Rey Lobo”, la hizo capital de Al-Ándalus y un siglo después Alfonso X El Sabio la anexionó a Castilla. De la importancia que alcanzó en la época árabe da buena idea la muralla que la circundaba, algunos de cuyos restos aún son visibles en diferentes lugares de la ciudad, que tenía 15 m de altura y 95 torres. Repercusión que queda también de manifiesto en los numerosos hallazgos arqueológicos, como los de tipo palacial realizados en el Convento de las Claras, hoy museo de Santa Clara.

La ciudad cristiana también ha dejado profunda huella en la fisonomía urbana de Murcia. Así, dos de sus arterias principales, la Platería y la Trapería, son aún testigo de la intensa actividad gremial que se desarrolló en la urbe. Pero será a partir del s. XVII cuando Murcia alcance un esplendor urbano que la llevará a expandirse más allá de sus murallas. Será éste el momento en que se alcen las numerosas iglesias, mayoritariamente barrocas, que jalonan toda la trama urbana.

Templos como los de la Merced, San Miguel, Santa Ana, Las Claras, Santo Domingo, Santa Eulalia o San Juan de Dios, que unen a sus artísticas arquitecturas un importante patrimonio pictórico y escultórico, con obras entre las que destacan las realizadas por el escultor murciano Francisco Salzillo.

La ciudad conserva numerosos testigos de su historia, entre los que destaca su monumento más emblemático, la Catedral de Santa María, de más de 600 años, en la plaza Belluga, corazón con el que palpita la ciudad. Coronada por una de las torres más altas de entre las iglesias de España, tiene una grandiosa portada barroca de calizas blandas y mármoles, obra del arquitecto Jaime Bort. La plaza Belluga se complementa con la fachada del Palacio Episcopal, de fuerte rasgos barrocos, que contrastan con la línea moderna, desnuda y clara que aporta el edficio del arquitecto Rafael Moneo, dedicado a oficinas municipales y que es un bello ejemplo de complementariedad sin agresiones y de diálogo entre estilos arquitectónicos.

Capital del barroco

Pero la ciudad guarda otras muchas sorpresas. El primer colegio Jesuita de España se ubicó en la capital de la huerta. El turista encontrará numerosas edificaciones barrocas, así como importantes edificios del siglo XIX, como el Ayuntamiento y dos de los símbolos arquitectónicos de la ciudad: el Teatro Romea y el Casino, ubicado en plena Trapería, considerado como un centro cultural de referencia.

Murcia también alberga museos imprescindibles como el Museo Salzillo, dedicado al importante escultor murciano y maestro del Barroco, Francisco Salzillo, donde se exponen sus magníficas tallas, que en la mañana del Viernes Santo procesionan en uno de los desfiles más reseñables de la Semana Santa murciana. Aquí también se encuentra una de las exposiciones de de belenes más importantes del mundo..

Su Majestad, el limonero

Que el limonero es el cultivo más extendido en el municipio de Murcia es algo conocido. Sin embargo, cuantificar su importancia dentro del contexto nacional nos hace conocer más la magnitud que tiene este frutal en la agricultura local y regional. Así, en Murcia existen 9.880 hectáreas cultivadas con limoneros, lo que supone un 11,2% de la superficie del término municipal. Esta extensión representa una cuarta parte de la producción total a nivel nacional. El almendro es el segundo cultivo más extendido en el municipio, aglutinando un total de 3.926 hectáreas. El almendro es el segundo cultivo más extendido en el municipio, con un total de 3.883 hectáreas, seguido del naranjo con 1.646.

3.200 horas de sol

La Región de Murcia se sitúa en la zona de Europa que mayor cantidad de horas de sol recibe anualmente. De esta manera, los vecinos del municipio de Murcia disfrutan de la energía y el calor del astro rey. En 2018, la cifra se ha situado en 3.230,1 horas de sol.

La huerta murciana

Un inmenso sistema circulatorio que garantiza la vida. Así se ha definido el sistema de riego de la Huerta Murciana que se extiende por cuatro municipios –Alcantarilla, Murcia, Santomera y Beniel– desde la Contraparada hasta el Mojón del Reino, limítrofe con Alicante. Su extensión admitida alcanza los 23 kilómetros de largo por unos 10 de ancho.

Las acequias mayores, las menores, las hijuelas, los brazales y las regaderas conforman las arterias acuáticas que dan vida a la huerta murciana. Canalizan las conocidas aguas vivas. Pero el sistema no sería perfecto de no existir otros cauces de retorno que permitan eliminar los excedentes, sanear la tierra y evitar los temibles encharcamientos y las enfermedades que provocan.

El municipio destaca por albergar numerosos enclaves naturales donde poder vivir nuestros paisajes más característicos como la huerta, la sierra de Carrasco y, el río Segura, etc.  En este aspecto, destaca de manera protagonista la huerta de Murcia, con paisajes labrados por agricultores que en cada estación van sembrando las diferentes especies vegetales que corresponde en función de la estación.

Herencia árabe

La reestructuración y distribución de los riegos que realizan los árabes da origen, al mismo tiempo a que de un régimen latifundista se pase gradualmente a la aparcería y a la subdivisión de la propiedad, causa lógica de la posterior diseminación de la población y multiplicación de la pequeña propiedad. Con la conquista cristiana a finales del siglo XIII la población musulmana emigra hacia Granada por lo que la región se vacía. Por ello Alfonso X El Sabio realiza importantes repartos de tierras a los cristianos mediante «donadíos» (regalos a la reina o a ciertos nobles) y «heredamientos» (de menor tamaño, cuya consecución implicaba algunas obligaciones como ser vecino de Murcia, participar en su defensa, etc…) lo que daría lugar al predominio en la huerta de pequeñas explotaciones agrícolas.

Se suceden, desde el siglo XIV al siglo XVII, épocas de crisis y de prosperidad, alcanzando la huerta su mayor esplendor en el siglo XVIII, realizándose obras de desecación y saneamiento y alcanzando gran auge el cultivo de la morera (introducido en el siglo XV) así como el comercio de la seda. Se construye el Malecón del río, el canal del Reguerón y las presas de Puentes y Vadeinfiernos en el curso del Guadalentín.

La historia de la ocupación del suelo huertano y la expansión del riego, es la del esfuerzo por dominar las fuertes avenidas de los ríos Segura y Guadalentín.  Dichas avenidas fueron rellenando el valle murciano y proporcionando tierras de aluvión, de excelente calidad para el cultivo, pero al mismo tiempo formaban zonas pantanosas donde no era posible el asentamiento humano. Por ello los restos de estos asentamientos se han localizado en las laderas de las montañas, a salvo de las inundaciones.

Por tanto, el fondo del valle no tiene una ocupación agrícola permanente hasta la época musulmana, ya que los árabes desarrollaron una política hidráulica, construyendo presas o azudes, canales y acequias, e intensificando los cultivos de regadío.

Como corazón de la huerta murciana cabe destacar la importancia de la Contraparada, el Azud Mayor, donde partirían sus dos principales arterias para regar el municipio con el agua del Segura en su entrada a la ciudad: la acequia mayor de la Aljufía, por el norte, y la otra, la Alquibla, por el sur.

El arte de regar

Vital importancia adquiere también el histórico Palmera de Santiago y Zaraíche con su tradicional regadío. Además, destaca la reciente Senda Verde, un paseo natural de más de 8 kilómetros que recorre varias pedanías desde Los Ramos, Los Dolores, Alquerías o Los Garres entre otras. Se puede destacar en la parte más alta, una de las mejores vistas del municipio en el Santuario de la Fuensanta, lugar donde se puede visitar a la patrona de Murcia. En sus alrededores destacan el Centro de Visitantes de la luz, y los vestigios del castillo de la Asomada perteneciente a la época del Rey Lobo. 

Punto de encuentro de 3 culturas

Murcia ha sido desde siempre punto de encuentro y cruce de tres culturas: musulmana, cristiana y judía. La ciudad fue fundada por Abderramán II en el año 825. En el siglo X era ya un enclave floreciente y capital de la huerta, con una importante corte de artistas y científicos. Durante los siglos XVI y XVII la ciudad experimenta un gran desarrollo económico y cultural. Pero es en el siglo XVIII cuando la ciudad adquiere un gran esplendor durante el llamado Siglo de Oro de Murcia. En este período tienen lugar grandes transformaciones urbanas que se ven reflejadas en la construcción de importantes monumentos impulsados por personalidades murcianas, como el Cardenal Belluga o el Conde de Floridablanca. En las últimas décadas del siglo XX, la ciudad experimenta un espectacular desarrollo urbanístico y social sustentado por el crecimiento económico.

Murcia cuenta con un importante patrimonio histórico cuyo mejor exponente son las obras y edificios de estilo barroco construidos entre los siglos XVII y XVIII como la catedral de Murcia y el palacio episcopal. Sus museos y centros culturales ofrecen además una visión histórica de la ciudad desde su fundación hasta nuestros días.

Alberga numerosos museos y galerías de arte privadas que conforman una amplia programación completa y transversal. Además, Murcia cuenta con una importante red de centros culturales municipales que hacen posible llevar la cultura a todas las pedanías del municipio.

Asimismo, Murcia tiene lugares de interés histórico a nivel ambiental y paisajístico como el Jardín de Floridablanca situado en el barrio de El Carmen, siendo el primer parque público de España.

Murcia acoge un gran patrimonio cultural marcado por la tradición medieval de esta tierra, con diferentes lugares y yacimientos arqueológicos emblemáticos como la muralla medieval, el arrabal de la Arrixaca en San Esteban, o singularidades como, tal y como el propio el rey Alfonso X deseó, su corazón está enterrado en la Catedral de Murcia, mostrando así el gran cariño que sentía por la ciudad.

Tradiciones

Las tradiciones más populares en el municipio de Murcia están interiorizadas por la sociedad murciana, y que cada año van tomando más importancia generando más participación de gente, tanto en Murcia, como fuera de ella. La artesanía forma parte del estilo de vida murciano, con elementos característicos como el bordado de flores, el trabajo con el esparto o con cañas, etc.

Destacan las tradiciones religiosas como las ofrendas y romerías a la Virgen de la Fuensanta, las festividades de los barrios con sus patrones, la bendición de animales a San Antón, etc. También encuentros de cuadrillas, entre peñas huertanas, donde se realizan bailes típicos con la gastronomía típica de nuestra tierra. Asimismo, toma gran relevancia Los Auroros considerados como Bien de Interés Cultural Inmaterial y sus cantos.

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