CABALLO.
ARTE ECUESTRE

La Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre es uno de los pilares culturales de Jerez, una institución de referencia mundial en el arte ecuestre, dedicada a preservar el patrimonio, la cultura y el arte del caballo andaluz, especialmente la doma clásica y la doma vaquera.

Gracias a su papel, el culto al caballo sigue vivo y presente en todos los eventos protagonizados por Jerez. La Real Escuela se dedica, asimismo, a la formación de jinetes, mozos de cuadra y profesionales ecuestres. Cuenta con un museo de arte ecuestre con 11 salas, donde se muestra la historia del caballo en Andalucía desde tiempos antiguos (íberos, tartesios) hasta nuestros días.

La expresión “Cómo bailan los caballos andaluces” se refiere a los movimientos elegantes y rítmicos que realizan los caballos de pura raza española (andaluz) en la doma clásica y la Alta Escuela. El evento estrella, seguido por los miles de visitantes, cuenta con una coreografía única. Es un ballet ecuestre que dura 90 minutos: los caballos andaluces (de pura raza española) realizan coreografías como si “bailaran”, con movimientos de doma clásica, doma vaquera y otros ejercicios ecuestres tradicionales.

Se usa música española (a menudo, con ritmo andaluz) y trajes al estilo del siglo XVIII, para recrear un ambiente histórico y cultural. Algunas partes son “handwork”: el jinete controla el caballo desde la mano, a pie y sin montar, lo que permite maniobras muy precisas. También hay demostraciones de carruajes (“enganches”), donde los caballos tiran de calesas como parte del espectáculo.

Estos caballos no “bailan” literalmente, pero sus movimientos parecen una danza por varias razones. Paso español: levantan las patas delanteras de forma alta y cadenciosa, como si marcaran el ritmo; Piaffe y passage: trotes muy controlados, casi en el mismo sitio, con gran elevación y armonía; Pirouettes: giros precisos y elegantes sobre sí mismos. Postura natural: cuello arqueado, movimientos suaves y expresivos, lo que los hace especialmente vistosos.

La doma vaquera se muestra a través de maniobras que evocan el pastoreo, con cambios de ritmo, arreones (“galopadas”), giros, todo con señorío y elegancia. El cierre suele ser una parada final, un número conjunto (varios caballos y jinetes) para cerrar con una coreografía grupal. El espectáculo se ilustra y acompaña con música española en directo o pregrabada; no siempre hay “músicos en escena”, pero la música es parte muy importante del show para sincronizar los movimientos. También participan personas para los carruajes, encargados de preparar la pista, los obstáculos, etc.